Teoría de los juegos: el método de Guzmán para generar adhesión de los bonistas en la última etapa
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Martín Guzmán presentará en los próximos días la nueva, y jura última, propuesta de canje de deuda
Teoría de los juegos: el método de Guzmán para generar adhesión de los bonistas en la última etapa
 
Ver imagen Según los cálculos actuales del Ministerio de Economía, el 40% de los bonistas estaría ya a punto de aceptar la oferta, que con las mejoras que se están terminado de definir llevaría el VPN a un 53%.

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Fecha:01/07/2020 12:00:00 
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Martín Guzmán presentará en los próximos días la nueva, y jura última, propuesta de canje de deuda ante los tres grupos que representan a los acreedores con títulos públicos emitidos bajo legislación internacional, estrenando una nueva cláusula en las negociaciones: los primeros que acepten la propuesta e ingresen al mix de canje de bonos tendrán mejores beneficios que los que entren últimos. Y, en consecuencia, aquellos que no acepten y elijan avanzar en causas judiciales, aunque ganen, nunca recibirán más que los primeros. Como contrapartida, los acreedores sólo podrán enfrentar la distorsión que habrá entre los que ganen más o menos si ingresan antes al canje de deuda si logran repetir el resultado negativo del 18,6% de aceptación que tuvo la oferta presentada por el Gobierno el 21 de abril, y que fue rechazada el 8 de mayo. Esto último ya es imposible de lograr para los acreedores, teniendo en cuenta que con parte de los bonistas (el Comité de Acreedores de Fintech, Gramercy y Greylock) ya hay prácticamente acuerdo y sólo restan cálculos para el apretón de manos final.

Según estimaciones actuales del Palacio de Hacienda, el 40% de los bonistas estaría ya a punto de aceptar la oferta, la que con las mejoras que están terminando de diseñarse y que se presentarán en sociedad mañana llevarían el Valor Presente Neto (VPN) a un 53%. Es la manera que tendrá Economía de presionar al grupo Ad Hoc, que ayer emitió un nuevo comunicado de prensa, recordándole al Gobierno de Alberto Fernández que las partes aún están lejos y que tienen el 36% del total de los bonistas, con lo que, sin ellos, ningún acuerdo es posible. Se especula en realidad con que las negociaciones con BlackRock ya están encaminadas y que sólo fondos como Ashmore estarían aún en posiciones irreductibles, con lo que con la aplicación de la mejora de oportunidad, el que primero entre más dólares recibirá, y antes que el resto. Y que una vez que se abra la inscripción de la oferta ante la Security and Exchange Commission (SEC), los fondos de inversión y particulares que cronológicamente primero se anoten en el menú de nuevos bonos a emitir obtendrán mejores condiciones de intereses y plazos, y eventuales quitas menores de capital. Todo se conocerá con el texto final de la propuesta.

Ashmore, eventualmente BlackRock y Fidelity y el resto de los acreedores que estén en desacuerdo con la propuesta y militen su fracaso tendrán que convencer a los más flexibles de que no acepten estas mejoras, apostando a que la nueva oferta no tendrá la mayoría necesaria del 66% o 75% (según el bono a reestructurar de que se trate), y que la propuesta nuevamente fracasará. Pero si la nueva presentación de Guzmán tiene éxito, les harán perder ganancias importantes y a sus clientes, inversores y fondos aliados que siguen la posición más dura. Lo que deberá conseguir el ministro de Economía una vez que abra la inscripción es que los que vayan aceptando lo hagan público para hacer nacer en los financistas involucrados la semilla de la duda ante lo peor que les puede pasar si toman la decisión incorrecta: perder dinero. En el fondo, lo que busca Guzmán es trastocar la esencia misma de un asesor financiero: maximizar las ganancias y disminuir al mínimo las pérdidas. Exactamente lo que plantea la “teoría de los juegos” en su versión financiera.

El ministro de Economía planteará así en las negociaciones entre Argentina y los acreedores que reclaman unos u$s66.800 millones la aplicación de una de las teorías de las que la academia más orgullosa está. Se trata de uno de los pocos capítulos en la historia de la economía y las finanzas, donde la universidad venció y domina hasta hoy teóricamente a los mercados de capitales, y cuya aplicación más inseguros hace sentir a los grandes popes de Wall Street, ya que, si fallan al pasar por el tamiz de la teoría, se puede analizar si la decisión tomada en invertir o no en una opción financiera fue o no la correcta.

La teoría de los juegos es un área de la matemática aplicada a la macroeconomía y la ingeniería financiera donde se analizan las decisiones e interacciones humanas, y la toma de decisión. Todo cruzado con modelos econométricos sofisticados y una alta dosis de aplicación de los grados de especulación y oportunismo en el momento de tomar una opción o rechazarla. El planteo básico en el mundo financiero sería el siguiente: ante una decisión de compra o no de una acción, título u opción en cualquier mercado de capitales, en un modelo de cálculo se le asignan valores numéricos al valor del activo, tomando en cuenta el tiempo y la rentabilidad probable (en el caso de los títulos argentinos, el VPN). Luego se asume la posibilidad de rentabilidad en el caso en que todos opten por la misma inversión, aceptando que cuantos más interesados haya, menos rentabilidad habrá para distribuir, salvo que la opción a invertir no sea atractiva a priori, pero que tenga algún tipo de beneficio para los que primero la acepten. Finalmente se introduce el “anabólico” para quebrar el primer cálculo financiero. Aparecen después la medición (siempre difícil) sobre las conductas humanas, donde el recelo, las dudas y la especulación comienzan a jugar su papel. Finalmente, el que más se acerque a la medición de estos últimos factores mejor decisión tomará. O dicho en términos del mercado de capitales: más dinero ganará. En el caso argentino, si el canje triunfa, los que antes entren mejores condiciones y rentabilidad final obtendrán. Si el canje fracasa, los que no hayan entrado, y si se abre la opción judicial, más dinero ganarán. El que mejor racionalice el modelo será el vencedor final.

Para Guzmán, la aplicación de la teoría de los juegos es una especie de revancha. Finalmente el ministro de Economía tendrá la posibilidad de mostrar en estas negociaciones la efectividad de alguna de las teorías que trae la academia a las discusiones contemporáneas con gigantes como BlackRock, Ashmore, Monarch, Fidelity y otros popes de Wall Street. Fracasado el 8 de mayo su modelo original traído de la Universidad de Columbia y elaborado bajo la tutela de Joseph Stiglitz, ahora echará mano a la teoría de otros premios Nobel: John von Neumann y Oskar Morgenstern por un lado y John Nash por el otro. Deberá ser cuidadoso Guzmán en sus movimientos. La aplicación del análisis de la teoría de los juegos en el proceso de canje de 2005 y 2010 trajo buenos resultados para los que aceptaron los cupones PBI, por encima, lejos, que los que optaron por las alternativas tradicionales. Pero los que más ganaron fueron otros. Los fondos buitre que compraron a precio de remate esperaron a Thomas Griesa y cobraron una ganancia del 1.200% una vez vencida la cláusula RUFO.
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