Bajo la alfombra del G20 asoma un diciembre más tenso que otros
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Por Alejandro Bercovich
Bajo la alfombra del G20 asoma un diciembre más tenso que otros
 
Ver imagen El papelón de la paritaria mercantil pasó inadvertido frente al de Martín Ocampo y Patricia Bullrich en el Monumental el sábado pero amenaza con tener consecuencias más serias.

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Fecha:30/11/2018 9:23:00 
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Apenas se enteraron de que la Cámara de Comercio y la CAME habían firmado con el gremio de Armando Cavalieri una recomposición salarial del 20% en tres cuotas para complementar el magro 25% que habían recibido hasta octubre los empleados del sector, las grandes cadenas de supermercados y de electrodomésticos iniciaron una intifada contra sus representantes en esa mesa y le advirtieron a Dante Sica que no piensan pagar el aumento. Una de las multinacionales del rubro pidió permiso incluso a su casa matriz para iniciar un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC), como hizo Carrefour en abril. Con 1,2 millones de trabajadores en el medio cuyos salarios apenas superan la línea de pobreza para una familia tipo, el problema es quizá el de mayor envergadura que Mauricio Macri decidió patear para después de la cumbre del G-20. Pero está lejos de ser el único.

Como una ironía, una gigantesca efigie sonriente del "Gitano" Cavalieri recibía ayer a los periodistas de todo el mundo que entraban al centro de prensa oficial de la cumbre de jefes de Estado, emplazado en el Parque Norte. Pocos se tomaron el trabajo de averiguar que se trataba del sindicalista que se adueñó del predio gracias a Carlos Menem. Estaban atareados reportando el primer blooper de la inauguración: que el argentino que dio la bienvenida protocolar a Ezeiza al presidente francés, Emmanuel Macron, haya sido un señalero aeroportuario con el mismo chaleco amarillo que vestían los manifestantes que prendieron fuego el Arco de Triunfo y levantaron barricadas en la avenida Champs Élysées la semana pasada. El posterior arribo de Gabriela Michetti, demorada por una zancadilla insólita del canciller Jorge Faurie, no mejoró las cosas: nadie le debe haber contado lo mucho que irrita a los galos que alguien maltrate como ella a la lengua de Victor Hugo.

A esta altura de la soirée, Macri se conforma con que la gala de cierre de la presidencia argentina del G-20 transcurra sin otro bochorno de magnitud. Un objetivo modestísimo para un año que iba a servirle al país para volver al mundo y disfrutar de una buena vez de la prometida lluvia de inversiones extranjeras. De la estrella que deslumbró en 2016 a aquel Foro de Davos encantado de recibir al sepulturero de los populismos latinoamericanos solo quedó un camarero que les servirá vino y empanadas a los líderes de Estados Unidos, China, Rusia y Europa. Y que, a cambio de una escala de un nuevo vuelo a Malvinas desde Brasil y casi nada más, pagará por la cuenta del banquete el equivalente a dos presupuestos anuales de Aerolíneas Argentinas.

Los aeronáuticos como el que recibió a Macron y los mercantiles de Cavalieri son solo dos emergentes del país-olla-a-presión que siempre silba fuerte en diciembre pero que este año tiene muchas más razones para hacerlo. El propio INDEC informó ayer que en el último año, los salarios crecieron en promedio 17 puntos menos que la inflación (23,7% frente a 40,5%). La cuenta no incluye octubre, durante el cual los precios treparon otro 5,4%. Tampoco noviembre, para el cual consultoras como la de Orlando Ferreres proyectan una carestía de otro 2,5% como mínimo. Bajo el patronato cada vez más estricto del FMI, las únicas redes de contención que pudo desplegar el Gobierno son el bono de $5.000 para privados (que los mercantiles cobrarán en cinco cuotas, por ejemplo) y sendos complementos para estatales (que perdieron mucho más contra la inflación) y para beneficiarios de planes sociales. Para los jubilados, nada. Christine Lagarde y Emilio Basavilbaso aprovechan que haya una sucesora de Norma Plá.

Pancho Vuelve

La misión del FMI encabezada por el italiano Roberto Cardarelli, que se volvió a Washington antes de que Lagarde emprendiera un nuevo viaje a Buenos Aires para sumarse a la cumbre de jefes de Estado, fue el último empujón que necesitaba Nicolás Dujovne para terminar de deshacerse del presidente del Banco Nación, Javier González Fraga. Antes de las Fiestas, según confirmaron a BAE Negocios tres fuentes del equipo económico, el radical será reemplazado por el exministro de Producción y actual jefe del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), Francisco "Pancho" Cabrera.

González Fraga tuvo su primer cortocircuito con la Rosada exactamente un año atrás, cuando se opuso a que la entidad le otorgara un crédito de $4.000 millones a MercadoLibre, propiedad de Marcos Galperín, uno de los empresarios favoritos de Macri. La gestión de la empresa fue revelada por este diario y el radical argumentó que podía generarle problemas con la Justicia porque la AFIP le reclamaba impuestos mal liquidados. Pero este año siguieron las desavenencias. La más ruidosa fue la paritaria de los bancarios: González Fraga le dijo a Sergio Palazzo que no podía firmar lo mismo que la Asociación de Bancos Privados (ADEBA), así que el líder de La Bancaria terminó por puentearlo y negoció directamente con Dujovne y Dante Sica. El Nación, finalmente, pagará el mismo adicional que ADEBA, solo que en tres cuotas en vez de dos. Victoria pírrica para González Fraga: por cómo quedó redactado, las tres cuotas se cobran a lo largo de los próximos 30 días.

El Fondo hizo el resto. Cardarelli le exigió al Gobierno que el Nación que deje de computar los depósitos del Tesoro y de las dependencias estatales como parte de su capacidad prestable. Procura apretar lo más posible el torniquete monetario que fijó Guido Sandleris desde el Central. El miedo no es zonzo: apenas se aflojó un poco el torniquete, el dólar volvió a 40 pesos.

El lunes, después de la cumbre, el BICE -que hoy preside Cabrera- absorberá la secretaría de Participaciones Público-Privadas (PPP). Su titular, José Luis Morea, asumirá como gerente general del banco. Aunque en su entorno no quisieron confirmar ni desmentir nada, las fuentes oficiales consultadas aseguran que es el paso previo para el salto de Cabrera al Nación.

Futbolítica electoral

Como si le faltara más picante a un diciembre donde los supermercados amenazan con quebrar si los obligan a pagar un aumento paritario y los pobres se movilizan a sus puertas para reclamar comida, el superclásico Boca- River combinó en un mismo pantano la incompetencia dirigencial, las pujas entre fuerzas de seguridad y las miserias seculares de la política y la justicia. La cúpula de River se estremeció cuando cuatro el fiscal porteño José María Campagnoli, que responde a Elisa Carrió, citó a indagatoria a cuatro de sus directivos de River Plate y a hinchas, entre ellos el presunto líder barrabrava Héctor Guillermo "Caverna" Godoy. "Van por (Jorge) DOnofrio", dijo a este diario uno de los directivos que no fueron citados pero que sigue el proceso con máxima preocupación.

¿Y si la jugada de Campagnoli, y por ende de Carrió, apunta en realidad contra el histórico enemigo de la diputada, Daniel Angelici? ¿Y si encarcelar a DOnofrio por sus vínculos con la barrabrava a partir de lo que pueda declarar es solo una forma de ganar legitimidad para ir luego por el presidente del club con el que debía disputar la Libertadores el sábado pasado? ¿Y si lo que se expresa es -otra vez- la interna de Cambiemos por quién mueve los hilos de la justicia federal?

Es un tema clave a las puertas de la campaña de 2019, donde la justicia jugará un rol tan decisivo como en las elecciones de Brasil. Si se desmadra la interlocución entre la Rosada y Comodoro Py, con la Corte Suprema en pleno proceso de reafirmación de su autoridad, la suerte de Cristina Kirchner puede ser otra que si ese vínculo directo se mantiene bien aceitado. Y ahí está la principal amenaza a la reelección de Macri.

El otro "riesgo país" para Macri es la eventual candidatura de Alfredo Olmedo, el aspirante a convertirse en el Bolsonaro criollo. No porque pueda ganar, ni porque haya reunido los apoyos de su homólogo vecino, sino porque le puede robar 6 ó 7 preciosos puntos a Cambiemos por derecha. Para que no se presente, una vez más, es clave para el oficialismo seguir siendo amigo del juez. A Olmedo lo acaban de imputar por el homicidio culposo de un hombre que murió tras chocar con su camioneta.
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