“A la mamá de los bebés la estaban custodiando muchos militares”, aseguró una testigo
1
 Home Regístrese
Buscar
Recorridos colectivos
Epre

Contenido
Home
Actualidad
Políticas
Columnas
Gobierno
Paraná
Nacionales
Internacionales
Informes
Historias
Provinciales
Opinión
Gremiales
mundo rural
Referecia
_
Contáctenos
veterinaria
frigocarne
servijur

Juicio a médicos del IPP
“A la mamá de los bebés la estaban custodiando muchos militares”, aseguró una testigo
 
Ver imagen Siguen las audiencias en el Tribunal Oral Federal (TOF) de Paraná en el marco del juicio que investiga las responsabilidades de los médicos propietarios del Instituto Privado de Pediatría (IPP) en la desaparición de los dos mellizos de Raquel Negro y Tulio “Tucho” Valenzuela.

 Envíenos su consulta o comentario. |  Enviar esta noticia por email Recomendar esta noticia
Fecha:09/08/2018 9:14:00 
Texto completo de la noticia  
 
Reducir Ampliar

Este miércoles, cuatro personas brindaron su testimonio y a una quinta testigo se le tomará la declaración en su casa, debido a su estado de salud. En la sede judicial, se destacó el testimonio de una exenfermera del Hospital Militar que trabajó con el bebé de Sabrina Gullino: “Fui yo la que le dije al doctor (Alfredo) Berduc si podíamos ponerle Soledad y pensaba que ojalá sirva para algo esto, porque no me gustaba el NN que estaba en la hoja de enfermería”, dijo Rosa Inocencia Deharbe, según observó ANALISIS DIGITAL. Además, ella confirmó que Raquel Negro estaba fuertemente custodiada: “A la mamá de los bebés la estaban custodiando muchos militares, ella estaba internada en otro pabellón y cuando yo me fui me sorprendió la cantidad de militares”. Un quinto testimonio será tomado en el domicilio de la propia testigo, Natalia Krunn de Buchamer, exenfermera del Hospital Militar y es un relato clave para la historia.
De ANALISIS DIGITAL

La exenfermera que trabajó en la sala de terapia intensiva del Hospital Militar el día en que nacieron los mellizos explicó como fue aquel día de principios de marzo de 1978. “Yo trabajaba en esa época en la unidad de cuidados intensivos y hacíamos guardias pasivas en el caso de que no hubiera pacientes. Un día me llaman por teléfono y me dicen que tenía que presentarme. Llego al hospital, concurro a mi lugar de servicio, al rato aparece el jefe de servicios que era (Juan Antonio) Zacaría. Él me dijo que había en el servicio de maternidad una parturienta”, señaló Deharbe.

“Al rato, no sé cuánto habrá pasado, me trajeron una incubadora para acondicionarla y limpiarla porque en el Hospital Militar había un área de internación para adultos. Zacarías me dijo que iban a traer a una nena, no sé cuánto tiempo habrá pasado y trajeron a la nena”, aseguró.

La enfermera confirmó que estaba de guardia con el doctor Alfredo Berduc y resaltó la preocupación del médico por la falta de acondicionamiento de esa sala de terapia intensiva para tratar a bebés recién nacidos. “Ella tenía una insuficiencia respiratoria, no sé en qué grado de gravedad. Con el doctor Berduc nos consultábamos que podíamos hacer porque no era el lugar donde tenía que estar esa bebé. Nos comunicamos con la guardia para que se comunicaran con el Hospital San Roque o el Instituto Privado de Pediatría para que se la derive”, explicó Deharbe.
Ante la pregunta de las partes, Deharbe explicó que ella no vio ni al bebé varón ni a la madre de los mellizos, Raquel Negro: “Ella estaba en terapia intensiva en un pabellón distinto al de la maternidad, nunca la pude ver, no tuve contacto con ella. Cuando yo termino la guardia, pasando por un pasillo para salir y vi a muchos militares que estaban custodiando la zona de las salas donde iba a estar la parturienta. Eran muchísimos militares que custodiaban, llamaba la atención la cantidad”.

“Hasta que yo me retiré era mucha la preocupación del doctor Berduc para que la lleven, porque no era el lugar adecuado técnicamente. Después uno se enteró que los chicos fueron trasladados al otro día, porque pasaron la noche en el Hospital Militar, pero no sé dónde lo trasladaron, pero eran dos opciones el San Roque o el IPP”, expresó.

Deharbe explicó que “nunca hubo niños en terapia del Hospital Militar”, salvo la vez que se atendió a Sabrina Gullino luego del parto de Raquel Negro.

Además, se refirió a la planilla en donde figuraba el registro de los bebés como NN y aseguró que eso lo llenaba el jefe del Servicio, que era el doctor Zacaría.

Otros testimonios

También declararon ante Roberto López Arango otros tres testigos. Una mujer que trabajó de obstetra en el Hospital Militar, otra exempleada del Instituto Privado de Pediatría y el director del hospital Salaberry de Victoria, como ginecólogo especialista.

Gregoria Yolanda Piquet, trabajaba de obstetra en el Hospital Militar. Ella aseguró que sólo hubo un caso de mellizos nacidos en el Hospital Militar cuando mientras le tocó trabajar pero que “uno de ellos estaba de guardia en el Ejército” al momento que dejó de trabajar.

Luego relató sobre cómo se trabajaba en el Hospital Militar: “Estaban los pediatras de turno y cuando surgía algún inconveniente los derivábamos al Instituto de Pediatría o al San Roque. El hospital tenía ambulancia y era de alta complejidad la sala de partos”.

“El médico que asistía a los pacientes era el que se contactaba con el IPP cuando derivaban a un bebé. Cuando confeccionábamos las historias clínicas solicitábamos todos los datos de cada paciente, el nombre, el apellido, el número de afiliación, la obra social”, aclaró. Aseguró que “en esa época era habitual que haya partos en el Hospital Militar” y que “en ese entonces era un hospital dedicado exclusivamente a las fuerzas de seguridad y militares”.

“Se hablaba por teléfono al IPP y venían los médicos para ver porque se lo iba a derivar. Yo creo que iban con la ambulancia del Hospital”, dijo aunque no pudo confirmarlo con certeza. Destacó que el médico del IPP que iba a buscar los pacientes a derivar era Lorenzo Torrealday.
Ante la pregunta, confirmó que “cuando se derivaba a un bebé se le informaba al padre y a la madre del bebé”.

También declaró Marta Ofelia Gómez, extrabajadora del IPP, que no hizo grandes aportes a la causa, aunque confirmó las dimensiones pequeñas de la sala de neonatología del instituto de los médicos sospechados: “Tenía seis incubadoras y algunas cunas. A los bebés se los rotulaba cuando ingresaban con su nombre y apellido, en el tiempo que yo estuve no pasó nunca que ingresó un chiquito sin nombre ni apellido”, explicó quien trabajó en el IPP hasta el año 1977 –según su propio relato- meses antes del hecho que se investiga.

“Los controles de los médicos eran permanente. Había horarios de visita y los médicos le explicaban a los padres cual era el diagnóstico. El alta lo daba el médico cuando el bebé estaba en condiciones, nos avisaban y luego los retiraban sus familiares. Nosotros generalmente teníamos contacto con los padres y madres de los niños”, expresó.

Por último, declaró el director del hospital Salaberry de Victoria, el doctor Edgardo García. Fue citado como ginecólogo de vasta experiencia y el profesional rechazó la posibilidad de que una sala de neonatología trabaje de modo “abierto”, es decir que cada médico pueda llevar a sus pacientes para dar tratamiento. “Podrán visitarlos como hacen los familiares, pero cuando un médico deriva, hace justamente eso, delegar la responsabilidad en un área especializada. Más en ese tiempo, donde la neonatología era algo nuevo”, agregó.
 Home
www.lambdasi.com.ar
E-mail
y reciba periódicamente nuestras últimas novedades...




IAFAS

ATE

ronchi




paranainferiores