Un viaje hacia las utopías revolucionarias. Segunda parte. XIII. Un encuentro inesperado
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Por Manuel Justo Gaggero*
Un viaje hacia las utopías revolucionarias. Segunda parte. XIII. Un encuentro inesperado
 
En esta primera semana de octubre Xiomara había tenido que viajar por lo que volvió Rafael, que era el compañero del Departamento América que había estado a cargo de los compañeros del Partido cuando llegue a la Habana.

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Fecha:07/06/2017 17:36:00 
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Luego del incidente que relate en la nota anterior que me generó un desmayo estaba nuevamente en el “hotelito” esperando a Rafael que me vendría a buscar para llevarme a una exposición relacionada con la reciente victoria de las tropas cubanas en Angola.
A la entrada del edificio, situado frente al Malecon-la costanera de esta ciudad bautizada por Federico García Lorca como la “París del Caribe”- había un gran cartel con una frase de Fidel “El eslabón más débil de la cadena del imperialismo está en Africa”.
En el espacioso local había fotos de Angola, medallas ,armas de los combatientes cubanos muertos en combate e incluso un tanque que usaran las tropas sudafricanas y que fuera capturado en uno de los combates que se libraron a sólo 100 kilómetros de la capital, Luanda.
Rafael, al mismo tiempo que me hacía acotaciones sobre los objetos expuestos, señaló que esta “guerra les estaba pesando”, y agregó: ”han muerto muchos compatriotas, cuadros militares de gran nivel. Los familiares de los que están en el frente están preocupados“.
Me sorprendió que me hiciera este comentario ya que no era común que hicieran estas acotaciones a un extranjero. Pero al mismo tiempo fue una muestra de gran confianza.
Terminó diciendo: ”Cuba es un país de pocos recursos. Para nosotros mantener esta lucha es demasiado costoso. Fijate Chico, que los soviéticos nos retacean el apoyo para esta guerra. Evidentemente tienen otra estrategia …”.
En ese momento comencé a recordar que esta batalla por la liberación de las ex colonias portuguesas ya llevaba tres años. Comenzó en 1974 cuando un grupo de oficiales del ejército portugués, liderados por el coronel Otelo Saraiva de Carvalho, derrocó al dictador Oliveira Zalazar y Caetano que durante décadas gobernó la nación lusitana.
Esta denominada “Revolución de los Claveles“, de la que hemos hablado en notas anteriores de esta saga, inició tratativas de paz con los movimientos guerrilleros que combatían en Angola, Mozambique y Guinea Bissau.
En el primero, el Movimiento Popular por la Liberación estaba liderado por Agostinho Neto, que conformó el primer gobierno provisional que tenía el apoyo de la URSS.
Por su lado, Estados Unidos y los ex colonos portugueses que querían recuperar sus propiedades expropiadas por la Reforma Agraria, organizaron un movimiento armado -Unita- que inicio la guerra civil.
A este se sumó el ejército sudafricano -el más poderoso de Africa- que invadió el territorio angolano. La Unión Soviética restringió su solidaridad y fue en ese momento que el MPLA solicitó el apoyo de Cuba.
En una operación magistral que requirió un gran movimiento logístico, la “isla de la libertad” envió 15 mil hombres, mas todo tipo de pertrechos bélicos y bajo el mando del General Arnaldo Ochoa logró derrotar a los invasores, liberar el territorio ocupado y garantizarle a los revolucionarios el comienzo de la construcción del socialismo.
Esta fue una gran cachetada para Washington y le generó al gobierno cubano algunos problemas con Moscú.
Cuando terminamos la recorrida nos fuimos al café que había en el Hotel Habana Libre en el que nos encontramos con un abogado cubano que estaba de decano de la Facultad de Derecho en Luanda.
Nos contó las dificultades que en el proceso de reconstrucción de esta nación del áfrica negra enfrentaba el MPLA.
Los colonialistas habían dejado una población mayoritariamente analfabeta, que realizaba sólo tareas agrícolas, sin acceso a la salud, con viviendas deplorables y todo tipo de enfermedades.
“Imaginate chico -decía nuestro amigo– que los angolanos no conducían vehículos de ningún tipo, por lo que cuando los portugueses abandonaron el país lo dejaron sin transporte“. Fue de alguna manera cómico, en el medio de la tragedia, verlos aprender a conducir en la ciudad“.
Me invitó a integrarme al equipo de docentes, pero le explique que esta decisión la tenía que consultar a la dirección del Partido. Lo que haría al regresar a España.
Cando nos despedimos, Rafael me comentó que se estaba organizando un acto por el 50 aniversario de la Revolución de Octubre y me invitó a participar. Este se llevó a cabo el domingo 7 de noviembre. Fidel cerró el encuentro con un encendido discurso destacando el internacionalismo proletario que había levantado Lenin.
Al finalizar, y cuando me llevaba a mi alojamiento, Rafael me señaló: “los comunistas cubanos tenemos que vivir en un equilibrio permanente, manteniendo nuestra independencia, lo que no es nada fácil y requiere algunas concesiones”, agregó.
Al despedirnos, me dijo que me pasaría a buscar para participar en el Seminario “Lenin y la Revolución Latinoamericana“, adelantándome que no lo podía hacer como representante del PRT-ERP porque el delegado del partido comunista argentino se oponía, por lo que integraría la delegación del MIR chileno que encabezaba Andrés Pascal Allende.
No tenía opción y acepté el convite porque me daba la oportunidad de hablar de la situación argentina con algunos delegados.
Al llegar al Salón de Convenciones comprendí el porqué de mi exclusión. La mayoría eran delegaciones de los partidos comunistas de los diferentes países. El delegado argentino era el ex diputado Jesús Mira.
Hizo uso de la palabra entre los primeros. Sus referencias al peronismo no me sorprendieron, ya que reiteraban la postura tradicional, pero cuando comenzó a hablar del momento actual y de la Dictadura se me retorció el estómago.
Dijo entre otras cosas: “En la Argentina hay una profunda lucha en el interior de las Fuerzas Armadas. Por un lado están los sectores fascistas encabezados por Benjamín Menéndez, y por otro una corriente moderada que rescata la tradición democrática que lidera el General Videla con éste podemos lograr conformar un gobierno de amplia coalición“. Mi indignación crecía al escuchar cómo se manipulaba la realidad para justificar los negocios de Moscú con los genocidas“.
Al terminar Rafael Rodríguez, que presidia el Seminario, nos dijo a Andrés y a mi: “con estos PC no vamos a ir a ningún lado“.
Al cruzarme a la salida con Mira, como una burla me preguntó “si estaba becado”. Ante esta clara provocación no me pude frenar y le conteste que era un manipulador y un H. de P.“.
Rafael vino rápidamente y me llevó a la salida.
Así concluían estas semanas cargadas de acontecimientos gratos e ingratos, como este último, y nos empezábamos a preparar para el Seminario organizado por la Unión de Periodistas.
¿Cómo fue el desarrollo?.
¿Que temas abordamos en la ponencia que presentamos con Carlos Alberto Burgos?.
¿Cómo fue el encuentro con Gabriel García Márquez?.
Estos y otros temas trataremos en nuestra próxima nota de esta saga.

*Abogado. Ex director del diario “El Mundo “ y de las revistas “Nuevo Hombre “ y “Diciembre 20”
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