Un viaje hacia las utopías revolucionarias. Segunda parte XI. El regreso a la "Isla del Lagarto Verde“
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Por Manuel Justo Gaggero*
Un viaje hacia las utopías revolucionarias. Segunda parte XI. El regreso a la "Isla del Lagarto Verde“
 
En un poema Nicolás Guillen le da esta denominación a Cuba. Este es considerado el poeta nacional cubano y reivindica la cultura negra dentro del proceso de mestizaje y transculturación.

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Fecha:22/05/2017 12:32:00 
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Militante comunista desde su juventud fue un importante respaldo para la joven Revolución Cubana, desde la organización que fundo: la Unión Nacional de Escritores y Artistas Cubanos.
En los años 30 lo invito a Federico García Lorca a visitar la Habana y este la bautizo como la “París del Caribe”.
Al regresar a Madrid, luego de haber participado del Comité Ejecutivo ampliado de nuestro Partido, me sentía muy entusiasmado, más allá del contexto, por saber que nuestra dirección estaba planificando la preservación de los compañeros que estaban en el país y la retirada ordenada de los mismos. Al encontrarme con Ricardo- el “Pelado”Gorriarán –me informó que estaba todo arreglado para que viajara a la Habana a los efectos de internarme en un centro de salud. Acordamos que me acompañarían Alba y nuestro hijo Mauricio. Manolo y Mariano se quedarían en una casa de compañeros en las afueras de Madrid. A la semana siguiente salimos del aeropuerto de Barajas rumbo a La Habana en Cubana de Aviación la aerolínea del estado que enfrentaba permanentemente el bloqueo de los Estados Unidos.
Estábamos los tres muy emocionados. En mi caso, recordaba aquél primer viaje que hice en 1962, convocado por Alicia Eguren y John William Cooke que he relatado en la primera parte de esta saga.
En esa oportunidad me impresiono la ciudad y el desarrollo de la misma.
En el vuelo observé que las azafatas, a diferencia de las empresas de aviación capitalistas, no eran “modelos para exhibir” sino compañeras absolutamente consustanciadas con el proceso revolucionario.
Al descender de la aeronave, luego de una travesía sin mayores dificultades, nos encontramos con el compañero del Departamento América del Comité Central del Partido Comunista que atendía al PRT quien nos dijo que nos trasladaría al “hotelito”.
En el trayecto nos explicó que se trataba de un hospedaje especial administrado por el Partido cubano y destinado a recibir compañeros latinoamericanos exiliados, fundamentalmente, o de organizaciones guerrilleras de centro américa .
Al llegar nos presentó a la compañera que era la responsable y me anunció que al día siguiente pasaría a buscarme para llevarme al hospital, en el que sería internado.
Nos instalamos. Cuándo concurrimos al comedor dispuestos a cenar, fuimos presentados a la mayoría de los “huéspedes” y al personal.
Había compañeros de la izquierda uruguaya y chilena, en su mayoría, de una organización armada de El Salvador y una compañera del Frente Eritreo de Liberación.
Muchos, como yo, tenían algún tema de salud.
Entre los compañeros de la Banda Oriental estaban varios de los integrantes del grupo de teatro “El Galpón” y la hija de Roney Arizmendi: Sonia.
En su carácter de Secretario General del Partido Comunista de la patria de Artigas, respaldó el Movimiento que encabezó el Che en Bolivia polemizando con otros partidos de la región. Entre los que estaba el de los comunistas argentinos que se opusieron al proyecto del Comandante.
Todos nos brindaron una calurosa bienvenida y nos hicieron sentir muy bien.
Mauricio, que en ese momento sólo contaba con 7 años, al terminar de cenar ayudó a levantar los platos, lo que hizo que se comenzara a granjear la simpatía del personal.
Al día siguiente, muy temprano, me pasó a buscar el compañero del Partido cubano para llevarme al centro de salud que era también muy especial ya que tenía pocos internados y en el recibían a compañeros con problemas de salud recomendados por la dirigencia partidaria.
Se trataba de una casa grande con habitaciones individuales, todas con un pequeño baño que daban a un pasillo que desembocaba en una biblioteca.
En la primera semana me hicieron un chequeo completo, que incluyó una tomografía computada en unos tomógrafos que habían llegado recientemente de la URSS, y el diagnóstico fue que presentaba una úlcera importante en el duodeno que no era necesario operarla, por el momento, pero que debía ser tratada con reposo y medicación.
En esta última se incluía el llamado “bálsamo de Sostakovich“ que debía tomarlo en ayuna.
Este tenía un gusto peor que el del aceite de ricino que nos daban cuándo éramos chicos y me generaba ganas de vomitar pero hacía el esfuerzo ya que sabía que de esa manera me podría recuperar y volver a la vida normal.
Alba y Mauri me venían a ver todas las tardes y me contaban sus actividades que consistían en idas a las playas cercanas, recorrer la ciudad y leer. Yo también leía mucho, sobre todo libros que describían la historia de la “isla de la libertad” y algunos clásicos del marxismo. Me empezó a visitar un compañero nuestro: el “Cacho” Ledesma-tucumano- pertenecía al grupo de los fundadores, es decir los que acompañaron a Santucho desde los comienzos, y estaba en esta ciudad, de alguna manera, como representante del Partido. Luego de un mes de internación absoluta con variados estudios me autorizaron a salir los fines de semana. El sábado por la mañana me trasladaba al “hotelito”y además de reencontrarme con mis acompañantes comenzaba a participar de largas discusiones políticas que se generaban entre los militantes de diferentes organizaciones de la izquierda chilena que tenían una mirada diferente respecto de las razones del derrocamiento del gobierno de Salvador Allende. En algunos casos insistían en responsabilizar a la falta de una mirada integral de la interna del ejercito por parte del gobierno que había hecho que Salvador designara al frente del arma al General Augusto Pinochet desplazando a un militar leal como era el Genera Carlos Prat asesinado en Buenos Aires por la “Triple A”en el marco de la operación “Cóndor”. El 30 de junio Mauricio cumplía 8 años y el colectivo de trabajadores decidió festejarle el cumpleaños con una inmensa torta y gaseosas. Todos estábamos muy alegres y cantamos canciones de la guerra civil española y del folklore argentino, uruguayo y chileno. En los primeros días de julio las organizaciones de masas y el Partido Comunista cubano preparaban el acto del 26 de julio que sería sumamente importante ya que desfilaría un contingente de las tropas cubanas que integraban los más de 15 mil soldados que combatieron en Angola a pedido del presidente Agostinho Neto y de la dirección del MPLA derrotando a un poderoso ejército sudafricano que estaba a 100 kilómetros de la capital:Luanda.
Fidel, en su exposición, haría un balance de esta epopeya y además analizaría la situación del nuestro Continente y los desafíos que enfrentaba la Revolución en el plano económico e institucional.
Yo no asistiría porque estaba todavía internado y seguiría el acto por televisión.
A último momento y, como homenaje a los caídos en la guerra de liberación de Angola y Guinea Bissau, y a los que dieron su vida en el intento de copamiento de la unidad militar batistiana en 1953, se decidió realizar el acto en Santiago de Cuba.
Como siempre, las largas arengas del Comandante eran sumamente formativas y las hacía dialogando con el pueblo.
Sin embargo, no pude evitar el dolor al ver que en la enumeración de las dictaduras latinoamericanas se omitía la mención del Estado Terrorista de los militares argentinos.
Racionalmente me lo explicaba y sabía que era una concesión al Kremlin que estaba haciendo un intenso intercambio comercial con la Dictadura Cívico -Militar argentina a partir del bloqueo de los Estados Unidos dispuesto luego de la llegada de tropas soviéticas a Afganistán.
Moscú tenía una relación absolutamente diferencial con Cuba ya que le compraba el azúcar a un precio superior al internacional y le vendía petróleo a un valor inferior al del mercado.
Además, los proveía de insumos industriales, medicamentos y armamento necesario para la defensa .
Por otra parte, no desconocía que las organizaciones que combatían con las armas en la mano el régimen genocida de nuestro país eran recibidas solidariamente por el gobierno y el pueblo de la “isla del lagarto verde” y yo lo comprobaba personalmente todos los días.
Era cuestión de entender las “políticas de Estado“ en un mundo bipolar y en un país con amenazas de agresión permanente por parte de los Estados Unidos.
Con estas visiones se desarrollaba mi paso por este gran país.
¿Cuál fue el punto de partida y la invitación de la Unión de Periodistas para participar de un Seminario Internacion?
¿Como se desarrollaron las reuniones con María Antonia Berger -sobreviviente de Trelew- y con el escritor Gabriel García Márquez?
¿De qué forma comenzamos a organizar la participación de compañeros nuestros en el Festival Mundial de la Juventud a llevarse a cabo en la Habana el próximo año?
Estos y otros temas abordaremos en la próxima nota de esta saga.

*Abogado.-Ex Director del diario “El Mundo “ y de las revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20”
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