Entre los muros
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Por Greta Bellmann*. Especial para Inventario22
Entre los muros
 
Ver imagen Siempre ha habido intentos de romper con lo estipulado en el arte, de crear nuevas técnicas, de explorar nuevos materiales y reinventar los métodos tradicionales...

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Fecha:10/01/2017 12:24:00 
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El arte concreto fue un movimiento que nació de la mano de varios artistas,utilizaban materiales despreciados para mostrar como estos podían comunicar emociones sin necesidad de recurrir a las técnicas clásicas. Uno de ellos fue Alberto Greco, un pintor argentino que quiso sacar el arte de los museos y llevarlo a la calle con su movimiento el vivo-dito o arte-vivo. Con una tiza encerraba a transeúntes para que se detuvieran, esta acción le otorgaba un nuevo valor a la persona y la hacía susceptible de convertirse en un objeto artístico, así lograba la atención de los que se encontraban alrededor convirtiéndolos en su público.
El fin de esta intervención en la ciudad no era alterar la estética del personaje sino poner en jaque al público para que observara más allá de lo habitual olvidando lo cotidiano, volviéndolo sorprendente. Muchos pondrán en cuestión si esto es arte, si en realidad había algo en esa elección que rompiera algún parámetro o interrumpiera el espacio. Pero a veces lo que más corrompe es lo que forma parte de la vida cotidiana, lo que resulta redundante hasta que deja de serlo. Julio Cortázar escribe en Rayuela “quizás el error estuviera en aceptar que ese tornillo era un tornillo por el hecho de que tenia la forma de un tornillo”, puede que la falla esté en esperar que ese peatón deje de serlo o que el arte sea algo que no pertenezca al mundo cotidiano.

Si observamos los murales que se han desplegado por la ciudad veremos variedad de colores y texturas que se fueron apoderando de las paredes de los edificios, convirtiéndose en lienzos abiertos para el público que transita esas calles. Un proyecto de Encuentro Ciudadano de Paraná le propuso pintar a Lucas Mercado, artista de la ciudad, un mural en el hospital de niños, un espacio que muchas familias transitan a diario, que ayuda a muchos niños para que puedan volver a salir, a recorrer el mundo. Esta intervención intenta darle color a un rincón apagado, iluminar instantes, llamar miradas distraídas y por qué no, contar historias y habilitar el arte. En una esquina, en el cuarto piso en la entrada a los quirófanos está ese mural, hay niños pintados de diferentes edades que juegan solos o en grupo, algunos sostienen globos y otros extienden mantas. Esas figuras de colores brillantes provienen del mundo cotidiano, de la calle que se pretende traer al interior del edificio.
Esa pared puede ser un conjunto de dibujos, una escena imaginaria pensada desde la realidad o puede dejar de ser solo eso para transformarse en algo más, como el hombre que detuvo Greco o el tornillo que puso en cuestión Cortázar.

*Periodista. Columnista de la sección Arte y Cultura
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