Un viaje hacia las utopías revolucionarias. Segunda parte III. "En la Patria de Emiliano Zapata y Pancho Villa"
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Por Manuel Justo Gaggero*
Un viaje hacia las utopías revolucionarias. Segunda parte III. "En la Patria de Emiliano Zapata y Pancho Villa"
 
Cuando inicie el viaje desde Río de Janeiro a la ciudad de México pensaba que volvía a ésta después de 15 años.

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Fecha:29/11/2016 10:44:00 
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Había estado en la misma, en tránsito hacia Cuba, en 1962 para participar de un proyecto de Frente de Liberación impulsado por Alicia Eguren, John William Cooke y Ernesto Che Guevara del que he dado cuenta en la primera parte de esta saga.
En esos años, entre un viaje y otro, estuve participando de intensos procesos políticos y de una concreta batalla por construir una nueva sociedad en una patria liberada.
La nación azteca, a la que me dirigía, fue el escenario, en la primera década de este siglo XX, de un profundo levantamiento campesino liderado por Emiliano Zapata y Pancho Villa.
Los principios de esta Revolución se plasmaron en la Constitución de1917 promulgada por Venustiano Carranza la más avanzada del mundo en su época, aún vigente, y que inicio el llamado “constitucionalismo social”.
Lamentablemente las divisiones entre las distintas fracciones revolucionarias prosiguió y generó una verdadera guerra civil en la que murieron los principales dirigentes de este extraordinario proceso.
Luego de este período y, ya en 1934, asumió la Presidencia de la Republica el General Lázaro Cárdenas, continuador indiscutido del proyecto revolucionario.
Los pilares básicos de su gestión fueron la reforma agraria, la nacionalización del petróleo y la profundización de la democracia.
Mientras seguía recordando la historia de ese país cargado de frustraciones, subrrealista, mágico y que antes del desembarco de los españoles en sus expediciones de conquista había desarrollado una civilización avanzada y ciudades con construcciones más desarrolladas que las existentes en las principales capitales europeas por los parlantes del avión anunciaron el pronto aterrizaje de la aeronave.
Era madrugada, los funcionarios de Migraciones mostraban su cansancio y por eso los controles eran menores yo seguía con el pasaporte falso, pero a mi nombre, que me había entregado una compañera en Brasil.
No tenía ningún teléfono de los compañeros con los que me tenía que encontrar y recordé que Balta, antes de salir, y siempre previendo que podía viajar a este país, me había dado el fono de un compañero y amigo de él, Jorge Godoy, y decidí llamarlo a pesar de lo avanzado de la hora.
Este estaba obviamente durmiendo pese a lo cual me dijo que vendría a buscarme al aeropuerto en dos horas y que lo esperara en un café, al mismo tiempo que me describía su aspecto para que nos reconociéramos .
Luego me di cuenta de la excelente conducta de este compatriota que atravesó esa ciudad, una de las más populosas del mundo, para buscarme por el sólo hecho de su estrecha relación con Balta y su solidaridad con el exilio argentino.
Al entrar en el café y, a pesar que había muchísima gente, nos reconocimos sin dificultad y me estrechó en un fuerte abrazo de bienvenida que me reveló la calidez del mismo.
Ya en su auto emprendimos el viaje a su casa que quedaba en un condominio llamado “Las Aguilas” que estaba en las afueras del DF.
En el trayecto, luego de preguntarme como estaba nuestro país y los efectos de la represión del Terrorismo de Estado en los sectores populares, en una apretada síntesis trató de explicarme la difícil y contradictoria política mexicana.
Hasta Noviembre del año anterior la Presidencia la había ejercido Luis Echeverría Alvarez, un personaje sumamente contradictorio, ya que durante su gestión había mantenido y profundizado la solidaridad con los perseguidos de las dictaduras del Cono Sur y fortalecido el vínculo con Cuba.
Al mismo tiempo, desató una violenta represión contra incipientes movimientos guerrilleros que operaban en varias zonas del país y se le atribuía una activa participación, en 1968, cuando era Secretario de la Gobernación en la llamada Masacre de Tlatelolco en la que fueron asesinados centenares de estudiantes que se movilizaban pacíficamente en el centro histórico de la capital.
“Querido Manuel vas a tener muchas sorpresas en esta nación que como dicen muchos de sus habitantes está “lejos de Dios y muy cerca de los Estados Unidos “, terminó diciendo Jorge.
Al llegar a su domicilio nos recibió Mabel con un rico café y otro huésped, al que ya conocía, Jorge Alberto Gadano “Tuti”, que trabajó en el diario “Noticias”, que dirigía Miguel Bonasso, hasta la clausura del mismo.
Este también había tenido que salir del país para preservar su vida y la de su familia y gozaba, en ese momento, de la hospitalidad de nuestros anfitriones .
Todos me sugirieron que descansara ese día y que si mi estadía era muy corta me convenía alojarme en un hotel en el centro de la ciudad para concretar los contactos con los compañeros del Partido y con los organismos de la solidaridad ya que el viaje a la casa de Mabel y Jorge era muy complicado, sobre todo a la noche.
Así lo hice y al día siguiente Jorge me llevó a ubicar el lugar en el que me quedaría.
Recordaba un hotel llamado “El Diplomático“ que estaba en la Avenida de los Insurgentes y en el que me había hospedado cuando viaje a Cuba en los 60 y nos dirigimos al mismo.
Estaba frente a un “parque hundido“, un paseo que efectivamente se encontraba como en un subsuelo natural y que era sumamente atractivo.
Luego de concretar la reserva, mi anfitrión me señaló que muy cerca de ese lugar vivía un compañero que se pondría muy contento de verme y que estaba ávido de noticias del país.
Este era nada menos que Humberto Constantini, un extraordinario escritor que junto con Haroldo Conti conformaban el llamado “frente cultural” a partir del cual habían tratado de disputar la conducción de la SADE en 1974 .
Estaba en pareja con una norteamericana y me recibió con muchísima alegría, quejándose de la falta de los tradicionales cafés, en el DF mexicano, como existían en Buenos Aires.
Era un porteño hecho y derecho con un compromiso revolucionario muy fuerte.
Así con ese encuentro inolvidable comenzó aquel primer viaje al México de Carlos Fuentes.

*Abogado - periodista. Ex Director del diario “El Mundo y de las Revistas “Nuevo Hombre” y “Diciembre 20
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